Espíritu Santo, reaviva en las iglesias y personas de fe el don de llevar
a cabo actos audaces y compasivos de justicia. Guíalas a interrumpir sistemas
opresivos y corruptos, y proclama, por medio de sus bocas y manos, la sanación de
las naciones. Unge a Equipos Cristianos de Acción por la Paz y su Coordinadora
de Extensión Sarah Thompson con fervor evangélico.