La camioneta de muchos
colores recorre su trayecto a lo largo del camino de tierra rocosa, y con
cuidado hacia arriba de la colina. Viendo hacia adelante yo puedo ver: a veinticinco
o más niños pequeños vestidos con sus uniformes de colegio, de pie en frente
del edificio, rodeando sus dos maestros. A medida que descubrierón nuestro
vehÃculo (no muy difÃcil de hacer), comenzarón a saltar de arriba a abajo,
trotando en el lugar, y saludarnos.