REFLEXION DE PALESTINA: Ventanas

redECAP
11 de junio 2010
REFLEXION DE PALESTINA: Ventanas

por Marilyn Paarlberg

 

"Necesitamos ventanas al mundo exterior—ventanas para dejar salir nuestra historia, para dejar entrar la luz. Necesitamos que ustedes sean nuestras ventanas. ¿Sera usted una ventana?  Lo sera? Y usted, y usted?"

El dedo que me señala a mí, los ojos que se encuentran con los míos, la voz que se cierra en mi conciencia, es eso de "Amal," una de varias mujeres palestinas a quien he conocido hasta ahora.  Estoy en Cisjordania como parte de una delegación conjuntamente patrocinada por Equipos Cristianos de Accion por la Paz  y la Iglesia Reformada de América. Hemos venido a aprender a protestar en maneras no violentas, a pararnos en solidaridad con palestinos e israelíes quienes trabajan por la paz en esta tierra dividida y devastada por la guerra.

Amal es una representante articulada de todas las mujeres palestinas que han abierto sus corazones, sus hogares, sus historias a nosotros. Ella vive en Deheisheh, uno de varios campamentos para refugiados de Las Naciones Unidas para los treinta a cuarenta mil palestinos que han sido forzados a salir de sus aldeas por orden del gobierno pero que se niegan a dejar su patria—los "desplazados internamente". Ubicado dentro de Belén, Deheisheh es un laberinto de calles y callejones angostos y enredados. Es una comunidad de contrastes. Las paredes monótonas de bloque de cemento- sirven como lienzo para murales pintados, algunos representando aldeas ancestrales que existen sólo en la memoria de los residentes más viejos del campamento. Un parque de juegos del jardín infantil esta rodeado con alambre de cuchillas. Aquí y allá, un arbol de higos crece junto a una cerca cubierta con fotos de hombres jóvenes que han "desaparecido".

Las caras arrugadas de mujeres como Amal dicen historias de sufrimiento. Las suyas son  historias de paredes, de barricadas, y de retenes; de abuso físico y verbal; de hogares destrozados, robados, o arrazados; de arboledas de aceitunas cortados, pozos envenenados,  servicios negados. Son historias de leyes arbitrarias, el arresto y  encarcelamiento de niños tan jovenes como de catorce  ¿"Hay algun cuestionamiento," Amal se cuestiona en voz alta, "que las mujeres palestinas ya tienen el sueño ligero?"

Las razones para y la historia del conflicto presente son complejas y de gran alcance, pero es claro para todos nosotros quienes nos hemos estado reuniendo y  conviviendo con palestinos esta semana pasada, que los que han llamado a esta región, su hogar durante siglos quieren existir en  justicia y  paz con sus vecinos— los judíos, musulmanes y cristianos semejantes.

¿Será usted una ventana? Amal me mira. ¿Contara usted nuestra historia? Yo continuo reflexionamdo en su pregunta, reconociendo que ya he abierto la ventana.

 

[Miembros de ECAP/ delegación de la Iglesia Reformada 6-18 de abril incluyeron a Tom y Sharon Arendshorst (Holland, Michigan), Barbara Carville (Grand Rapids, Michigan), Fathiyeh Gainey (Palestina y Londres, Reino Unido), Tom Goodhart (Ridgewood, New York), Sarah MacDonald (Iowa City, Iowa), Gloria McCanna (Fishkill, New York), John y Marilyn Paarlberg (Albany, New York), Sandra Milena Rincon (Bogota, Colombia) y Marlin Vis (Zeeland, Michigan).]