REFLEXIÓN SOBRE PALESTINA: Libertad de movimiento
por Sam Nichols
Recientemente, regresé a los E.E.U.U. después de tres meses en Palestina. Al final de mi período de servicio asignado, pasé una temporada viajando con mi padre y mi hermana en Israel, Palestina y Egipto. Me impactó mucho la diferencia entre el idioma arábigo egipcio y el arábigo levantino (la región compuesta por Palestina, Jordania, Líbano y Siria). Podía descifrar alguna que otra palabra, pero el acento era tan diferente que sentí que mis destrezas arábigas eran bastante inútiles.
Al estar sentado en una silla del aeropuerto del Cairo, esperando a que se abriera mi sala de abordaje, ví a un par de tipos de apariencia árabe pero no egipcia. Vestían buzos atléticos idénticos, y al voltearse, ví 'PALESTINA' anunciado llamativamente en la parte posterior de sus sudaderas.
Me levanté para botar mi taza de café, me les acerqué y les pregunté: "Intu min Falestiin?" (¿Son de Palestina?)
"A, min Falastiin." ( Sí, de Palestina.)
"Ween fi Falastiin." (¿De qué parte de Palestina?)
Uno respondió, "Ana min Jenin." (Yo soy de Jenin.), y el segundo, "Ana min Nablus."
Me preguntaron, "Min ween inte, inte btihki Arabi, laaken inte mish Falastiini." (¿De dónde es usted? Habla árabe pero no es palestino.)
Me preguntaron sobre mi trabajo en Palestina y cómo estaba la situación cerca de Hebrón, lo cual estoy seguro fue una simple pregunta de cortesía porque todos están bien informados sobre la ocupación si viven en Jenin y en Nablus, centros de desagradable ocupación militar israelí en Cisjordania. Me contaron que su equipo de lucha libre estaba camino a París para un torneo. Les deseé suerte y les dije que me alegraba que pudieran viajar fuera del país para el torneo. Se despidieron y me desearon un viaje seguro.
Me alejé de ahí con una gran sonrisa en la cara. El poder hablar con ellos en un dialecto familiar era reconfortante y una agradable sorpresa en el aeropuerto del Cairo. Pero lo más significativo para mí es lo complacido que estaba al ver que unos jóvenes palestinos tuvieran la libertad de viajar fuera del país, de dejar atrás la ocupación por unos días. A los palestinos se les dificulta sobremanera viajar, aún dentro de Cisjordania, y mucho más, el viaje internacional.
Los equipos atléticos alrededor del mundo valoran mucho la oportunidad de viajar fuera de su área local para participar en competencias y competir en juegos. Cuando veo a palestinos sobreponiéndose a los obstáculos, los retenes, los bloqueos de carretera, la burocracia racial, y el papeleo “apartheid” divisionista puesto en marcha por el ocupador bajo supuesta medida de seguridad, me lleno de un sentido momentáneo de victoria. Aún el Equipo nacional de fútbol masculino palestino ha tenido serias dificultades al obtener permisos para que sus jugadores puedan salir de la franja de Gaza, mucho más para viajar fuera del país. Pero este equipo de lucha libre era un destello de esperanza, una pizca de normalidad en el oscuro abismo de la segregación “apartheid” y la ocupación que limita la libertad y posibilidad de auto-determinación de las personas.