Un año después: palma, desplazamiento y asesinato

redECAP
10 agosto 2010
COLOMBIA: Un año después: palma, desplazamiento y asesinato
Por Julie Myers

El 14 de julio marcó un año desde el desplazamiento de la comunidad de Las Pavas de sus tierras. Hace un año que la policía antidisturbios se presentó y obligó a desalojar a 123 familias y abandonar sus hogares. Hace un año que 60 hectáreas de sus cultivos de alimentos fueron arrancados, 14 casas fueron demolidas, los árboles fueron cortados, y todo fue quemado. Ya hace un año que las familias comenzaron a dormir bajo lonas de plástico, desplazados de sus tierras devastadas. Muchas cosas pueden cambiar en un año, pero, por desgracia, muchas cosas han permanecido igual.

La palma de aceite es el mono-cultivo de exportación invasora alimentando la “revolución verde” en el norte global. Las palmas de aceite siguen llenando y superando la tierra bio- diversa de Las Pavas. El fruto de la palma de aceite se convierte en aceite que se vende a The Body Shop para hacer cosméticos de alta calidad.

El monocultivo es la práctica de la siembra de un solo cultivo a gran escala año tras año. Es un modelo utilizado por grandes empresas agrícolas para aumentar la eficiencia y las ganancias, pero que a la vez agota el suelo de sus nutrientes, incrementa la vulnerabilidad a enfermedades y plagas, y destruye el sustento de agricultores a pequeña escala.

Mientras tanto, en el departamento de Sucre, los campesinos de la finca La Alemania están regresando lentamente a sus tierras, después que los paramilitares los desplazaron violentamente hace diez años. Pero su regreso tiene sus consecuencias.

El 18 de mayo, cinco hombres armados y encapuchados asesinaron a Rogelio Martínez, un líder campesino y activista de derechos humanos de La Alemania. Martínez había acompañado a las familias en el regreso a sus tierras. Por negarse a aceptar el robo de su tierra, el fue asesinado. Y no es la única baja de la finca La Alemania; los paramilitares han asesinado a quince personas de dicha granja en su lucha por la tierra desde 1998. Martínez forma parte de los 45 activistas de derechos humanos asesinados en Colombia en el último año y de otros 400 que han recibido amenazas. Ni una sola detención se ha hecho. Estos no son procesos independientes.

En un país donde menos de la mitad del uno por ciento de los propietarios poseen el 61% de las tierras rurales, el desplazamiento continuo de las comunidades campesinas en Colombia es de carácter estratégico. En Las Pavas, fue para dar paso al cultivo de la palma de aceite por la empresa Daabon. En el departamento de Sucre, la tierra fértil está siendo rápidamente usurpada para los grandes mega-proyectos agrícolas como la producción de palma de aceite. Rogelio Martínez fue asesinado porque la tierra es muy valiosa para las grandes empresas. Es muy posible que la finca de La Alemania se destine para la palma de aceite también.

¿A dónde vamos desde aquí? Primero, mira el mensaje en video de la comunidad de Las Pavas titulado “Queridos y queridas amig@s, escúchennos”. Segundo, mantengan sus ojos abiertos sobre noticias y peticiones de acción en solidaridad con la comunidad de Las Pavas. No podemos esperar hasta que haya más asesinatos de activistas de derechos humanos y de protección de la tierra como Rogelio. Ellos pagan por su resistencia con la muerte. Debemos unirnos a la lucha por la justicia.

Siga este vínculo para ver el mensaje: “Queridos y queridas amigos, escúchennos.”