REFLEXIÓN de HEBRÓN: “Capitán, ¿dónde está su sentido de la decencia?”
redECAP
22 de agosto, 2010
REFLEXIÓN de HEBRÓN:
“Capitán, ¿dónde está su sentido de la decencia?”
Por
Paulette
Schroeder
Respaldado
por 30 soldados israelíes y dos policías israelíes, usted, Capitán Bassem,
despejó el camino para que sus soldados soldaran y sellaran tres tiendas
palestinas en el mismo sitio donde se llevaba a cabo la acción semanal de los
sábados titulada “Abramos la Calle Shuhada”. Aunque el dueño de las tiendas no
tenía relación alguna con esta acción no-violenta de los activistas palestinos,
usted lo convirtió en “un ejemplo” de su intención de detener este movimiento
de resistencia por la fuerza. Luego de arrestar a un internacional y cuatro
palestinos, uno con mucha brutalidad, selló las tiendas con sus órdenes finales
para los soldados.
Captain Bassem, ¿porqué en el último momento antes del inicio de la soldadura,
decidió empujar la gran carreta del comerciante cargada de mercancía para la
celebración del Ramadán adentro de una de las tiendas por ser clausurada? ¿Qué
se metió en su espíritu? ¿Qué le motivó para intensificar aún más el
sufrimiento de este hombre justo el día antes del Ramadán, una temporada de
ayuno, oración y limosnas, visitas familiares, de compartir la felicidad y la
hospitalidad?
Ahí estuvo de pie detrás de una robusta fila protectora de soldados y policías
fronterizos israelíes. Usted vio a los soldados preparándose para sellar una de
las tiendas con soldadura. Divisó la carreta afuera de las tiendas. Fue en ese
momento, a pesar de los gritos y las súplicas de una ECAPera filmando la
acción, que escogió empujar la carreta bruscamente a través de las puertas. La
ECAPera insistió en ofrecer retirar la mercancía del Ramadán para el
comerciante, o que usted podría hacerlo, pero usted no utilizó compasión. Hizo que
la carreta quedara inaccesible para el mercader. Al sacudirse bruscamente las
manos eliminó toda posibilidad de bondad o justicia. Usted escuchó las palabras
de la ECAPera: “¿Dónde está su sentido de la decencia? ¿Qué ha hecho este
comerciante para merecer este odio?” Más temprano en la tarde usted había
advertido al comerciante que tenía media hora para remover sus artículos de sus
tres tiendas, pero en realidad usted le dio dos horas antes de caer con fuerza
sobre las tiendas y las personas que hacían resistencia. El comerciante había
hecho lo que usted le había pedido.
Observé mientras todo esto sucedía, Capitán. Me pregunté qué sucedía dentro de
su corazón. A menudo me había encontrado con usted en las calles antes de este
día y con mayor frecuencia lo observé como un policía decente tratando de
realizar su labor. Este día vi algo tan diferente en usted.
Ya no puede deshacer el dolor de este día. Su decisión de traer más dolor a las
vidas de los palestinos con tan injustificada crueldad para los manifestantes y
el comerciante es un paradigma de esta ocupación israelí. Mata el espíritu de
los soldados y crea dificultades psicológicas para ellos después de su servicio
en Cisjordania. Me preguntaba si la Ocupación también estaba teniendo el mismo
efecto en usted. Le pregunto a usted y le pregunto a los soldados: ¿Es este el
tipo de futuro que quieren crear para Israel o para ustedes mismos?