REFLEXIÓN DE IRAK: confesión de un activista Iraní

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redECAP
31 agosto, 2010
REFLEXIÓN DE IRAK: confesión de un activista Iraní
Por Garland Roberston

Él pareció tener unos 25 años. Era atractivo en su vestimento kurdo tradicional – una camisa café con pantalones del mismo color, un cinturón ancho de color negro y zapatos blancos.  Él había leído nuestra declaración en el lenguaje kurdo durante una manifestación en Suleimaniya hacía pocas semanas.

Él trajo a nuestra oficina un informe que había escrito sobre las condiciones de los refugiados iraníes viviendo en el este del Kurdistán Iraquí.  Él habló de las urgencias médicas y nutricionales de más de 800 familias pobres forzosamente desplazadas de Irán.  Él habló sobre muchas muertes, de algunas personas regresando a casa para vivir sus días finales en una lugar familiar.  Él preguntó si nosotros podríamos organizar una reunión con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Erbil para tocar estos temas y avanzar una petición para una asistencia de emergencia. Nosotros acordamos de intentar, y también ofrecimos acompañarle en una visita al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) aquí en Suleimaniya.

Entonces él habló de su crianza como un kurdo en el oeste de Irán; que fue reclutado a los 17 años por un partido kurdo de resistencia en Irán y enseñado a asesinar a iranís selectos.  Él habló de su participación en asesinatos específicos, incluyendo su cumplimiento de instrucciones para matar al padre de un amigo cercano.  Él habló de unos amigos suyos y de otros soldados que se habían suicidiado, incapaces de manejar las imágenes que los espantaban después de disparar a otros y ver su sangre salpicar la pared.  Él describió el haber llevado a cabo estas tareas con pasión y de forma sobresaliente, eventualmente alcanzando un alto rango en el partido, teniendo varios guardias con él todo el tiempo.  Él habló de haber entrenado a otros para matar y hacer bombas.

Entonces él explicó por qué decidió salir del partido y tratar de influenciar a los jóvenes kurdos en Irán para no resistir la opresión iraní de la manera que él había hecho. Él habló de una colaboración con otras personas para formar una nueva alianza comprometida a la resistencia no violenta a la represión contra su gente.  Él explicó que los kurdos muy jóvenes que no tienen mucho para hacer están persuadidos fácilmente por los reclutadores de los partidos violentos.  Él nos informó de una carta que había recibido de la fundación Gandhi elogiando su decisión, aplaudiendo el valor requerido y afirmando la eficacia de la no violencia para lograr la revolución.

Él explicó cómo los partidos de resistencia complican las vidas de las personas que abandonan sus afiliaciones.  Él habló sobre cómo, además de informar sobre las circunstancias de los kurdos en Irán, él ahora está tomando el riesgo de promover la alianza alternativa. Él nos agradeció por escucharle y ofrecerle ayuda a reunirse con oficiales del ACNUR y de la CICR; entonces salió de nuestra oficina para otra cita.

Una cosa es sentarse en un ambiente cómodo y seguro y hablar sobre el valor de elegir la no violencia en un contexto de conflicto armado activo.  Otra cosa es totalmente el comprometerse a la no violencia cuando esa elección significa no solamente exponerse a consecuencias imprevisibles por trabajar apasionadamente para avanzar la revolución pacífica, sino también romper la lealtad con un grupo violento que activamente persigue a sus traidores.  El Sr. Sirwan es un hombre valiente, un héroe para todos.