HEBRÓN/AL-KHALIL: Soldados practican el entrar a la fuerza

redECAP
19 de setiembre, 2010
HEBRÓN: Soldados practican el entrar a la fuerza

 

A las 3:30 p.m. del 24 de agosto del 2010, treinta y cuatro soldados se reunieron en el callejón frente al apartamento del ECAP. Cinco soldados se alinearon en la entrada del callejón para mantener a los observadores atrás mientras los demás rompían las puertas de tiendas y apartamentos a lo largo de la calle hasta abrirlas. Cuando los ECAPer@s les preguntaron qué estaban haciendo, los soldados dijeron que estaban practicando cómo irrumpir en tiendas. Abrieron o dañaron por lo menos cinco puertas de tiendas o apartamentos a lo largo de la calle. Empezaron a irrumpir en tres otras tiendas pero se detuvieron cuando un dueño de tienda se les acercó de prisa, desenllavó las tiendas y les persuadió a no irrumpir en los edificios restantes.

En cierto momento, algunos de los soldados regresaron a su base y fueron reemplazados por otro grupo de soldados que también empezó a practicar cómo entrar por la fuerza en tiendas palestinas. Los soldados se alejaron del área a las 5:00 p.m. luego de intentar, sin éxito, romper la puerta de un apartamento que una familia palestina había soldado con anterioridad. Al partir los soldados, un dueño de tienda les preguntó quién pagaría las cerraduras dañadas, pero no le respondieron.

El día siguiente a la 1:30 p.m., regresaron diez soldados. Cinco soldados de nuevo se pusieron en fila a la entrada de la calle para mantener a los observadores atrás. Los otros cinco soldados trajeron equipo para cerrar con soldadura una de las puertas de tienda que habían quebrado el día anterior. Dijeron que necesitaban asegurar la puerta para evitar que alguien subiera al techo donde los soldados se estacionaban para vigilar el mercado.

Una dueña de tienda los persuadió a que se esperaran hasta que el dueño de esa tienda pudiera llegar para conversar con ellos. Mientras tanto, ella les pidió que arreglaran la cerradura que ellos habían quebrado en la puerta de su tienda el día anterior. Los soldados trabajaron en su puerta, y aunque no arreglaron la cerradura por completo, hicieron lo suficiente como para que ella pudiera poner un candado en la puerta. Cuando se presentó el dueño de la tienda que los soldados planeaban sellar con soldadura, les aseguró que no debían preocuparse de que alguien utilizara su tienda para lograr acceso al techo. Les recordó que su tienda siempre había estado asegurada hasta que ellos quebraron la cerradura, y que él había sido un buen vecino para la milicia durante años. Con la ayuda de otro dueño de tienda, el hombre persuadió a los soldados para que le dieran una oportunidad de bloquear él mismo la entrada al techo. Un soldado insistía en preguntarle cuándo sucedería eso, pero los palestinos le dijeron que necesitarían tiempo para reunir algo de dinero y de gente para ayudar. Los soldados finalmente aceptaron la propuesta.