HEBRÓN/AL-KHALIL: Soldados practican el entrar a la fuerza
A las 3:30 p.m. del 24 de agosto del 2010, treinta y cuatro soldados se reunieron en el callejón frente al apartamento del ECAP. Cinco soldados se alinearon en la entrada del callejón para mantener a los observadores atrás mientras los demás rompÃan las puertas de tiendas y apartamentos a lo largo de la calle hasta abrirlas. Cuando los ECAPer@s les preguntaron qué estaban haciendo, los soldados dijeron que estaban practicando cómo irrumpir en tiendas. Abrieron o dañaron por lo menos cinco puertas de tiendas o apartamentos a lo largo de la calle. Empezaron a irrumpir en tres otras tiendas pero se detuvieron cuando un dueño de tienda se les acercó de prisa, desenllavó las tiendas y les persuadió a no irrumpir en los edificios restantes.
En cierto momento, algunos de los soldados regresaron a su base y fueron reemplazados por otro grupo de soldados que también empezó a practicar cómo entrar por la fuerza en tiendas palestinas. Los soldados se alejaron del área a las 5:00 p.m. luego de intentar, sin éxito, romper la puerta de un apartamento que una familia palestina habÃa soldado con anterioridad. Al partir los soldados, un dueño de tienda les preguntó quién pagarÃa las cerraduras dañadas, pero no le respondieron.
El dÃa siguiente a la 1:30 p.m., regresaron diez soldados. Cinco soldados de nuevo se pusieron en fila a la entrada de la calle para mantener a los observadores atrás. Los otros cinco soldados trajeron equipo para cerrar con soldadura una de las puertas de tienda que habÃan quebrado el dÃa anterior. Dijeron que necesitaban asegurar la puerta para evitar que alguien subiera al techo donde los soldados se estacionaban para vigilar el mercado.
Una dueña de tienda los persuadió a que se esperaran hasta que el dueño de esa
tienda pudiera llegar para conversar con ellos. Mientras tanto, ella les pidió
que arreglaran la cerradura que ellos habÃan quebrado en la puerta de su tienda
el dÃa anterior. Los soldados trabajaron en su puerta, y aunque no arreglaron
la cerradura por completo, hicieron lo suficiente como para que ella pudiera
poner un candado en la puerta. Cuando se presentó el dueño de la tienda que los
soldados planeaban sellar con soldadura, les aseguró que no debÃan preocuparse
de que alguien utilizara su tienda para lograr acceso al techo. Les recordó que
su tienda siempre habÃa estado asegurada hasta que ellos quebraron la
cerradura, y que él habÃa sido un buen vecino para la milicia durante años. Con
la ayuda de otro dueño de tienda, el hombre persuadió a los soldados para que
le dieran una oportunidad de bloquear él mismo la entrada al techo. Un soldado
insistÃa en preguntarle cuándo sucederÃa eso, pero los palestinos le dijeron
que necesitarÃan tiempo para reunir algo de dinero y de gente para ayudar. Los
soldados finalmente aceptaron la propuesta.