ASUBPEESCHOSEEWAGONG: La comunidad de Grassy Narrows honra a 582 mujeres indígenas que han sido desaparecidas o asesinadas.
4 de noviembre 2010
ASUBPEESCHOSEEWAGONG: La comunidad de Grassy Narrows honra a 582 mujeres indígenas que han sido desaparecidas o asesinadas.
La pequeña habitación resonaba con los sonidos sincronizados de los tambores. Ocho mujeres de diferentes edades tocaban el tambor grande, mientras que cantaban la “Canción del Guerrero”. Las jóvenes tomaban su turno en las partes más importantes de la canción, y su voz se elevaba por encima de la música. Estas mujeres son el futuro de Asubpeechoseewagong Netum Anishinabek (Grassy Narrows, Ontario). Miembros de la comunidad, incluida la delegación de Octubre de ECAP para Kenora / Grassy Narrows, se reunieron en la tarde del 4 de octubre de 2010 para recordar la vida de 582 mujeres indígenas. La Native Woman's Association of Canada's Sisters in Spirit (SIS), ha sembrado iniciativa de dejar este día para honrar a las mujeres que han desaparecido o han sido asesinadas en Canadá durante los últimos veinte años.
Este grado de violencia contra las mujeres indígenas está fuera de proporción y representa el (3%) en la población canadiense. SIS dice que hay varios factores que contribuyen a este tipo de violencia:
- Hasta 1985, una mujer indígena que se casó con un hombre
no- indígena perdió su
condición de India, así como su derecho a vivir en la reserva y a acceder a otros servicios. Esto llevó al aislamiento cultural. - Los internados o escuelas residenciales han dado lugar a un ciclo de traumas y abusos que continúan hoy en día.
- Las políticas gubernamentales de la década de 1960 permitieron a los niños indígenas trasladarse de sus comunidades y a ser reubicados en hogares no indígenas. Pero Una vez más, esto dio como resultado la ruptura de las familias, la pérdida de identidad cultural y a menudo genera traumas y abusos.
Debido a esta cultura de deslegitimación algunos hombres han asumido con claridad que se puede evitar la violencia racial y sexual contra las mujeres.
En octubre de 2004, Amnistía Internacional publicó Hermanas Robadas: Una Respuesta de los Derechos Humanos a la Discriminación y violencia contra las mujeres indígenas en Canadá
En conclusión se observó lo siguiente:
- Según una estadística del gobierno canadiense, las jóvenes indígenas tienen cinco veces más probabilidades que otras mujeres de la misma edad de morir como resultado de la violencia.
- Los estudios sugieren que las agresiones contra las mujeres indígenas no sólo son más frecuentes, sino que a menudo son particularmente más brutales.
- En sólo un 53% de los casos de mujeres indígenas hay una persona acusada, mientras que la tasa promedio de cargos de homicidio entre la población Canadiense en general es del 84%.
El informe llamo la atención del gobierno Canadiense y de los medios de comunicación, pero estos siguen siendo insensibles. La organización de Mujeres Indígenas está pidiendo a todos los niveles del gobierno que desarrollaren un programa integral para poner fin a esta violencia.
Pero el 4 de octubre en Kenora, Ontario había pequeños signos de cambio. La comunidad se reunió para su quinto aniversario y el grupo todavía era el más grande. Además de las mujeres, los hombres también eran sus aliados para recordar a los perdidos y para pedir el fin de la violencia; las mujeres jóvenes también estaban allí. Judy da Silva, líder de Grassy Narrows Mujeres Batucada dijo:
“Yo no le digo a mis hijas que se callen”... “Quiero que ellas crezcan con voces fuertes. Yo no quiero que sean silenciadas“. A medida que estas mujeres jóvenes cantaban con claridad, las mujeres de edad que se encontraban en la audiencia se acercaron en silencio y se pusieron de pie detrás de ellas para acompañarlas en su canción.