Reflexión de Irak: Rindiéndose en pedazos control
23 diciembre del año 2010
REFLEXIÓN DE IRAK: Rindiéndose en pedazos control
por Tiffany Aurora
[Nota: La siguiente reflexión por un miembro de la delegación de ECAP de Irak de los días 14 – 27 de octubre ha sido editado en su totalidad. La versión completa está disponible en http://www.cpt.org/blog/2010/10/20/delegation-northern-iraq-october-14-27-2010]
En el mes de octubre, como nuestra delegación visitó familias en pueblos ocultados en las montañas a lo largo de la frontera Iraní, nosotros escuchamos historias de como la violencia ha traído por bombas, minas de la tierra, armas y desplazamiento forzada han cambiado sus vidas para siempre. Ellos esperan por un día cuando puedan caminar fuera de sus casas a una parcela de tierra en vez de un campo de las minas de tierra encerrada por vallas. Ellos esperan por un día cuando puedan dejar el campo para las personas desplazadas internamente (PDI) y venga a sus casas sin miedo que ninguna casa que ellos construyen o productos que ellos cultivan sean bombardeados.
Nos encanto reunir con estas familias. Nos encanto saber sobre sus alegrías y tristezas. Y todos nosotros estuvimos afectados con la complexidad de los problemas en la región Kurda de Irak norteño. Había mucha historia de violencia y hay mucha desconfianza. Es difícil saber dónde empezar para promover la paz y la reconciliación.
Cuando las complexidades pueden parecer abrumadoras, la Biblia está llena de historias sobre Dios protegiendo su gente, proporcionando soluciones a los problemas que parecieron abrumadores. Él frecuentemente elige proveer esta protección en maneras realmente creativas.
Los seres humanos olvidan que Dios es completamente poderoso y que los corazones de los individuos, líderes de los gobiernos y comandantes de los ejércitos son últimamente sujeto de él. Trabajando para deshacer los efectos de violencia o ayudando facilitar sanar el proceso es tentador olvidar que la reconciliación puede solo ocurrir cuando Dios extienda su mano y toque vidas. Cualquier de nuestros esfuerzos con la excepción del trabajo de Dios estarán defectuoso y inadecuado.
En su carta a la iglesia en Ephesus, el apóstol Pablo llama a la iglesia para aceptar persecución y recuerda a sus compañeros creyentes, “Nuestra lucha no está en contra de la carne y la sangre… pero contra las malas fuerzas espirituales”. En otras palabras, “Si sangra, no es su enemigo.” Si vamos a “luchar” la violencia, tenemos que recordar que nuestro enemigo no esta hecha de carne y de sangre. También, tenemos que recordar que la única manera para parar la violencia sistemática y cíclica esta a través de Dios extendiendo su mano y cambiando corazones.
La situación aquí implica un conglomerado de etnias, fronteras nacionales, religiones, lenguas, partidos políticos, desafíos económicos, desigualdades urbanas y rurales y la desconfianza entre diferentes grupos. Pero no pensemos que la situación esta inalcanzable de la mano de nuestro todopoderoso Dios. Quizás él no nos quiere que seamos capaz para jactarnos “que nuestra nos ha salvado”. Quizás el esta esperándonos para abrir nuestras manos, rendir todas las partes, y estar dispuesto para responder a su resolución creativa con un fe de mantener la consistencia de no violencia de Jesús.