AL-KHALIL (HEBRON) REFLEXION: ¡Dar la bienvenida al Enemigo
red ECAP
5 de enero 2012
AL-KHALIL (HEBRON) REFLEXION: ¡Dar la bienvenida al Enemigo
Por Michael McRay
"ECAP! ¡ECAP! ¡Venga, venga! ¡Los soldados tienen a un hombre"! Su voz me asustó. Jean, Rosie, y yo habÃamos estado en la patrulla de la tarde, pero yo me habÃa quedado atrás para mirar unas cuantas tiendas en la Ciudad Vieja de Hebrón. Aunque yo no conocÃa a la mujer que solicitaba mi presencia, ella supo quién era yo a causa de mi gorra roja y chaleco gris que llevan el logo de Equipo Cristiano de Acción por la Paz. Estuve solo, inexperto en el campo.
Cuatro soldados se pararon en un semicÃrculo junto a una pared. Uno apuntaba un fusil a un hombre palestino; otro tuvo la tarjeta de identificación verde de palestino (identificación) y llamaba por radio a su sede para verificar la identificación., Ellos hacen esto de ves en cuando— aleatoriamente revisan las identificaciones de los transeúntes. Tanto como puedo decir no hay una explicación racional para el método que se utiliza para decidir a quien se revisa; El superior da la orden de revisar las identificaciones, entonces ellos revisan las identificaciones. Para los soldados, el orden del dÃa del palestino o la agenda no es importante. Si un soldado quiere verificar una identificación, entonces el palestino debe pararse allà y debe esperar. Este hombre ni siquiera cruzo el punto de revisión. Estaba caminando por la Ciudad Vieja como los demás.
"Por qué están deteniendo a este hombre," dije a uno de los soldados en el centro. "¿Qué hizo él?" Ninguna respuesta. "¿Por qué necesita revisar su identificación?" El soldado miró arriba en mis ojos, con desdén aparente, pero no dijo nada. Giré hacia el hombre que apuntaba el fusil al detenido. "¿Por qué le apunta con el fusil? ¿Qué hizo él?" TodavÃa ninguna respuesta.
Empecé a tomar fotos y videos con la mano temblorosa. Yo nunca antes habÃa confrontado a alguien que llevaba un arma automática, mucho menos seis personas. Después de sólo unos minutos, sin embargo la identificación fue revisada, y los soldados soltaron al palestino.
Siguiéndolos por sólo unos pies de distancia, yo los seguà mientras caminaban en dos lÃneas, tres a una lÃnea, y parecieron estar practicando alguna clase de maniobra. Periódicamente, un par de ellos levantarÃa sus rifles, apuntando brevemente hacia las casas arriba, o abajo en los callejones.
Al acercarse al final de la Ciudad Vieja, uno de los soldados atrás giro y rápidamente apunto el barril de su arma en la tienda de un anciano. El dueño de la tienda se sentaba en frente, su cabeza sólo debajo del nivel del barril del fusil. Miró simplemente hacia arriba a los soldados que pasaban su tienda, inclinó su cabeza, levantó la mano, la palma hacia arriba, y dijo, “Ahlan wasahlan (Usted es muy bienvenido)." Su respuesta me tomo de sorpresa me reà a carcajadas.
Aquà estaba un soldado israelÃ, un miembro del ejército que ocupa la tierra de este hombre palestino, que caminaba las calles de Hebrón para proteger a los colonizadores judÃos que ilegalmente toman cada vez más tierra de este hombre y su gente. En resumen, allà caminaba su enemigo. Y este hombre musulmán extendió su mano en una invitación humilde. Resistencia.