AL KHALIL/HEBRON: Tres Historias de Resistencia en el dÃa de Martin Luther King en Hebron
red ECAP
18 de enero de 2012
AL KHALIL/HEBRON: Tres Historias de Resistencia en el dÃa de Martin Luther King en Hebron
por Kathleen Kern
Sin dejarse intimidar por la policÃa de frontera con armamento pesado en el punto de revisión de Qitoun el cual monitorean los ECAPeros porque los alumnos y maestros de la escuela deben pasar a través de este, el adolescente que vende ka'ak (un pan fibrosa de sésamo) discute con soldados cada mañana hasta que ellos por último le quitan el seguro a la puerta del punto de revisión y le permiten pasar con su carrito. En el dÃa de Martin Luther King sin embargo ellos lo estaban ignorando, asà que él por último camino atrás sobre la puerta, recogió una piedra, rompió el candado, y empujó su carrito a través de la puerta. La PolicÃa de frontera, lo empujo de vuelta y aseguro la puerta. Otro dÃa, otro tiempo, ellos le podrÃan haber pegado o detenido como ha sucedido muchos veces a jóvenes de su edad en Hebrón, y él debe haber sabido eso, pero él estaba literalmente determinado para ir a su negocio.
Un par de horas más tarde, recibimos una llamada de Hani Abu Haikel, un amigo que conocemos desde 1995. El y su familia han tenido ocho carros destruidos por colonizadores israelÃes en los últimos tres años. El ejército israelà ya no les permite que estacionen carros en la entrada de la casa. Hana Abu Haikel, su hermana, estaciona su carro en H-1, bajo el control palestino nominal, por un paso en pendiente de la colina desde su vecindario Tel Rumeida. Aun allÃ, los colonizadores lo encontraron y, según un testigo, acompañado de un jeep del ejército, ellos quemaron este carro como han quemado todo los otros. Entonces Hana ha entrado en huelga de hambre por su carro quemado. Su familia ha hecho 500 reclamos contra los soldados y los colonizadores desde que el asentamiento se movió al lado en los años ochenta. Esta vez, ella dijo, no hará un reclamo y no comerá hasta que consiga alguna garantÃa de justicia.
Mas tarde en la tarde, recibimos una llamada de un vecino que nos dijo que los soldados estaban parando a todos los hombres jóvenes en una plaza abierta a la vuelta de la esquina de nuestro apartamento en la Ciudad Vieja. La mayorÃa simplemente caminaban hacia sus hogares al final del dÃa, cuando los soldados les ordenaron levantar los brazos y separar los pies contra una pared. Un soldado en particular parecÃa exaltado y enojado, como si cada joven, simplemente por ser visible, presentaba un desafÃo que debÃa dominar. Algunos de los jóvenes parecÃan resignados frente al acoso, algunos
enojados, pero un joven mas o menos se rÃo durante el proceso entero. Cuando el soldado colocó sus brazos contra la pared, él dejo caer un brazo; cuando el soldado lo remplazó, él dejo caer el otro y repitió el proceso de reposicionamiento con sus piernas. Cuando los soldados comenzaron a tomar fotografÃa de los jóvenes, algún se resistieron cubriendo las caras. Pero el joven que se reÃa simplemente se sonrÃo y dijo, en inglés, "cheese". Mi colega Michael y yo, que habÃamos estado trabajando con aprensión y calladamente en estrategias de intervención, nos echamos a reÃr.
Como parte de nuestro trabajo, nosotros hacemos públicos los abusos de la ocupación israelà aquà en Al Khalil/Hebrón, pero a veces nosotros no escribimos bastante acerca de lo que las personas aquà hacen para reclamar a lo que tienen derecho. El vendedor de ka'ak tiene el derecho de vender casa por casa sus artÃculos en su propia ciudad sin pasar por un punto de revisión controlado por soldados de otra nación. Losl Abu Haikels tienen el derecho a estacionar los carros en la entrada de su propio casa y a esperar que las autoridades prevendrán a los colonizadores de destruirlos antes que protegerlos mientras lo hacen. Los hombres jóvenes palestinos tienen el derecho a caminar por sus propios vecindarios sin que los soldados los traten como criminales.
De eso se trata el DÃa de Martin Luther King.