AL-KHALIL (HEBRON) Reflección: La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad
redECAP
7 de Febrero de 2012
AL-KHALIL (HEBRON) Reflección: La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad
por Michael T. McRay
La Ciudad Antigua de Hebron tiene una sola calle principal. Esta conecta el Mosque Ibrahimi con Bab il Balideyya, una plaza abierta junta al asentamiento y base militar Beit Romano. A lo largo de este camino empedrado, salen calles angostas que serpentean más hondo dentro de al Ciudad Antigua, cruzándose con otras callejuelas con menos circulación. De noche, la Ciudad Antigua queda en oscuridad, alumbrada solamente en la calle principal, y esta, unicamente en partes dispersas.
El dia 25 de enero, el equipo ECAP estábamos regresando a pie a la casa con los espíritus alegres después de festejarle a Kathy Kern en su 50avo cumpleaños. Entrando en la Ciudad Antigua, echamos un vistazo por la primera calle secundaria a nuestra izquierda, y vimos a dos soldados parados en la oscuridad contra un muro, a unos pasos de la calle principal. Los dos tenían sus armas en la mano. Sin mucha discusión, decidimos quedarnos, esperando poder ser una presencia de desintensificación.
“¡Hola, amigos!” les dijimos, con voces altas. “¿Como les va esta noche?” El soldado que estaba más adelante inclinó la cabeza. “¿Que están haciendo aquí atrás en la oscuridad?” siguió Chris. “¿Están esperando a alguien?”
El soldado de adelante sonrió. “Estamos esperando al Mesías.” Nuestra risa reverberó en los muros de piedra.
“¿Están esperando al Mesías
con fusiles?” pregunté con una risita. El soldado se encogió los
hombros, todavía sonriendo.
“¿Les gustaría probar el pastel?” ofreció Kathy, presentando su postre de
chocolate de cumpleaños. Rosie se largó para traer tenedores de la casa.
“¡Coman! Yo sé que sí, quieren,” insistí, después de que ellos se negaron. “Esa
sonrisa en la cara lo dice todo.” El soldado de adelante hizo esfuerzo para suprimir
su risa.
Chris, Kathy y yo decidimos mantener una presencia relajada, sin obligar a los
soldados a que conversen, pero tampoco permitiendo que su presencia intimidante
domine ese espacio. Kathy me dió el pastel y su unicornio de peluche
arcoiris (un instrumento de desintensificación), y me coloqué para que tomen
fotos. Durante los siguientes minutos, intercambiamos unos comentarios a la
ligera con los soldados para minimizar la tensión. Rosie volvió con los
tenedores, y un grupo de estudiantes mujeres de la Universidad de Oxford que
estaban paseandose se unieron a nosotros, haciendo que nuestro grupo crezca más
que el doble. Nuestras risas y conversación jovial penetraban el silencio de la
noche, poniendo sonrisas en las caras de palestinos que pasaban. Sinembargo,
cuando algunos de estas personas entraban al callejón donde seguían
escondiéndose los soldados, muchos vacilaban, algunos incluso saltaron para
atrás, viendo a esos hombres armados allí en las sombras.
Mientras nosotros dividimos el pastel entre los del grupo y cantábamos “Cumpleaños Feliz”, los soldados decidieron partir, saliendo de las sombras y desapareciendo tras el portón de la base militar.
“La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad: solamente la luz puede hacer
eso.” (Martin Luther King, Jr.)
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