REFLEXIÓN DEL KURDISTAN IRAQUÍ: Un momento de los mártires

RedECAP
6 de junio 2012
REFLEXIÓN DEL KURDISTAN IRAQUÍ: Un momento de los mártires

por Carrie Peters

Esta es la historia de Sardasht Osman. El 5 de Mayo de 2010, su cuerpo fue encontrado, baleado, fuera de la ciudad de Mosul. Había sido secuestrado en las afueras de su universidad, dos días antes, en frente de una multitud de testigos.

Sardasht, de veintitrés años, estaba en su último año de estudio de Inglés en la universidad en su ciudad natal de Hawler (Erbil, en Arabe). El periodista prospectivo ya tenía artículos publicados en periódicos y sitios web. Su artículo de opinión final, “Estoy enamorado de la hija de Massoud Barzani”, criticó la riqueza del presidente de Gobierno Regional de Kurdistán en muy fuerte sátira. “Si me convierto en el yerno de Massoud Barzani,” escribió, “nos vamos a pasar nuestra luna de miel en París y ... visitar la mansión de nuestro tío en América. Me mudaría ... de una de las zonas más pobres de Erbil, ... [al complejo palacio de Barzani, y] ... estar protegidos por perros guardianes estadounidenses y guardaespaldas Israelíes.” Y continúa: “Todos mis amigos me dicen, ‘Saro, suelta eso, desista, o te matan. La familia de Mulla Mustafa Barzani [el padre de Massud Barzani], puede matar a cualquiera que el quiera, y seguramente lo hará.”

Y parece que lo hicieron. El informe oficial, publicado ese mismo año, declaró que Sardasht tenía vínculos con un grupo extremista que lo mató después de que él no podía satisfacer sus demandas. Sus familiares y colegas consideran esto una basura. Sardasht fue secuestrado en Hawler. Su cuerpo fue encontrado esposado y con un disparo en Mosul, una ciudad con una gran cantidad de violencia y la presencia de Al-Qaeda. Expresando sospechas generalizadas de una participación oficial, observadores Kurdos e internacionales les han pedido una investigación independiente, pero las autoridades nunca pusierón en marcha una investigación.

En el segundo aniversario del asesinato de Sardasht, ECAP se unió a 150 personas, incluyendo periodistas, en su tumba. Laura y yo, los miembros femeninos del equipo, nos reunimos con las mujeres de la familia. Mientras yo estrechaba suavemente las manos de las tías, las hermanas, las primas y la madre de Sardasht, no pude encontrar ninguna palabra. Me sentí como una intrusa.

Algunas de ellas sonrierón con tristeza, todas me mirarón a en los ojos. Traté de transmitir a través de mi mirada la cantidad de compasión que sentía. Traté de decir: “Lo siento tantísimo, y tu hijo vive en nuestra memoria.” No sé cómo ofrecer consuelo para algo así. Ni siquiera sé si debo hacerlo.

A pesar de sentirme como una intrusa, no creo que me percibieron como así. Después de los servicios, el padre y el hermano de Sardasht, dijeron lo agradecidos que estaban de que hubiesemos llegado, que había internacionales aquí mirando y recordando.

Así que se me ocurrió que yo podía contar la historia de Sardasht a un público que probablemente nunca ha oído hablar de él, podía hablar de su vida y su muerte, acerca de cómo se le recuerda, y cómo los periodistas en el marco del Gobierno Regional de Kurdistán todavía siguen arriesgando sus vidas todos los días para informar la verdad.

Aquí en el Kurdistán Iraquí, antes de una reunión, es tradicional para todo el mundo a ponerse de pie y tomar un momento de silencio, un momento de los mártires.

Dediquémosle entonces un momento a Sardasht Osman.

Video: “Sardasht Osman - No olvidaremos”