REFLEXIÓN DE AL-KHALIL: Dignidad en la cara de la humillación
CPTnet
08 de Junio del 2012
REFLEXIÓN DE AL-KHALIL: Dignidad en la cara de la humillación
por un miembro de ECAP Al-Khalil
Al amanecer del último dÃa de nuestro patrullaje escolar, yo reflexiono sobre mis últimos dos meses y medio de patrullajes aquà en Hebrón.

Iniciando a las 6:50 a.m., somos recibidos por las caras sonrientes de l@s niñ@s que se toman el tiempo para detenerse y nos saludan chocando o estrechando nuestras manos. Mientras caminamos por el ´Souq´ (mercado), una gran variedad de telas de colores reflejan la calidez de todo el mundo al invitarnos a sus tiendas para el té. Luego doblamos en la esquina y todo cambia.
Hay un torniquete metálico, un detector de metales y otro torniquete, todos alineados juntos amenazadoramente en una parte oscura del túnel. Cada dÃa l@s niñ@s tienen que caminar a través de este reten. Los soldados les revisan sus bolsas y apuntan las armas a sus caras, a las caras de niñ@s pequeñ@s que tienen esperanzas y sueños, quienes anhelan simplemente poder caminar a la escuela sin sentir miedo e intimidación.
Los profesores también deben pasar por el reten. De alguna manera, ell@s logran mantener su dignidad mientras se enfrentan a la humillación y el tener que quitarse el cinturón y levantarse la camisa y las piernas del pantalón delante de sus alumnos.

Fue desgarrador ver a los mismos maestros ser detenidos y revisados todos los dÃas por los mismos soldados. Una vez yo veÃa y documentaba, sintiéndome impotente, mientras unos soldados retenÃan a un maestro. El maestro estaba desesperado por llegar a la escuela y empezar un examen para sus alumnos; pero aún asÃ, lo mantuvieron durante diecinueve minutos, teniendo conocimiento de que legalmente lo podÃan retener hasta por veinte. Era como si estuvieran tratando de burlarse de él. Viendo a los soldados retener al maestro durante tanto tiempo me hizo preguntarme, ¿Qué bien estoy haciendo aquÃ? ¿Qué diablos estoy haciendo aquÃ?
Tras su liberación, el profesor me dio respuesta a estas preguntas al mirarme a los ojos y decirme "gracias". Me hizo recordar que estamos aquà para que las personas como este maestro, con su dignidad y fortaleza asombrantes, que cada dÃa tienen que enfrentarse a las fuerzas de la ocupación, no estén solas y no sean ignoradas. Y estamos aquà para que muchas personas cercanas y lejanas abran sus mentes, sus corazones y sus ojos, que vean lo que está pasando aquÃ, que lo compartan con l@s demás, y oren para que un dÃa ya no más haya un soldado y un reten para saludar a cada niñ@ y a cada profesor en su camino a la escuela.