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Story from Christian Peacemaker Teams

JUSTICIA ABORIGEN: Juventud de “Grassy Narrows” pregunta: “¿Qué beberemos?”

Dulce, preciosa, limpia, clara agua: sin ella, el frágil experimento humano rápidamente dejará de existir. Con las tiendas de comestibles y el acceso a la frescura del agua embotellada en plástico “Swiss Alps” las veinticuatro horas del día, es difícil imaginar una época o lugar en la que este recurso de necesidad básica esté más allá de nuestro alcance. ¿Podemos siquiera alcanzar a comprender la magnitud de la desesperación que se apoderó de los hebreos de antigüedad, cuando al alejarse del Mar Rojo abierto se encontraron con las aguas amargas del desierto de Mara? Quejándose con Moisés, exclamaron: “¿¡Qué beberemos!?” (Éxodo 15:24). Milagrosamente, el agua se tornó dulce, y la civilización continúa hasta el día de hoy, con agua dulce aparentemente ilimitada.

Y ahora entra al escenario Edmond Jack, el joven de diecisiete años de los indígenas originarios canadienses en Asubpeeschoseewagong (Grassy Narrows). Él y cinco jóvenes más de Grassy están haciendo una travesía de 2,000 kilómetros a pie, desde la reserva al norte de Kenora, hasta Toronto, para aprender sobre el valor del agua de los ancianos a lo largo de la provincia.