
Jesús, que la sangre de l@s
abatid@s, el sudor de l@s amenazad@s
y las lágrimas de l@s viud@s agilicen el
amor, despierten el ánimo y
resuciten la humanidad, para que nos enfrentemos
con las personas
y los sistemas que, al robar, aterrorizar y desplazar a Lilia al igual
que a millones de colombian@s, te persiguen a ti.